“Michele Piccirillo, franciscano arqueólogo, entre ciencia y providencia”

“Un libro que nace a partir de un gesto de amor hacia este hombre extraordinario” – estas son las palabras expresadas por padre Giovanni Claudio Bottini para introducir el libro  en recuerdo del arqueólogo franciscano fallecido recientemente, “Michele Piccirillo, franciscano arqueólogo, entre ciencia y providencia”, presentado en ocasión de la publicación “Miradas hacia los cristianos del Medio Oriente” que ha acompañado el desarrollo del Sínodo por el Medio Oriente. “En calidad de arqueólogo, Piccirillo ha contribuido en reescribir secciones de la historia de la Iglesia a través de las informaciones recogidas de los mosaicos que ha descubierto, individuando nombres de obispos, curas, iglesias y demostrando cómo ha prosperado la comunidad cristiana en Tierra Santa en los tres primeros siglos del dominio musulmán”, ha comentado padre Bottini, recordando que padre Piccirillo hizo de la arqueología un instrumento de encuentro entre personas de diferentes religiones, y de paz, atendiendo a las necesidades concretas de la población local.

De hecho, la valorización cultural y artística de los lugares no fue el único objetivo del fraile franciscano: las actividades realizadas en el pasado y los proyectos llevados a cabo en la actualidad por ATS pro Terra Sancta, ONG de la Custodia de Tierra Santa, apuntan sobre todo al apoyo de la economía de la zona implicada en el proyecto y a los beneficios que estas acciones pueden otorgar a las poblaciones locales. Pasta Basta B Basta pensar por ejemplo, al Mosaic Center de Jericó y a la importancia que sigue teniendo la formación del personal local. “El Mosaic Center de Jericó”, explica Osama Hamdan, arquitecto colaborador de ATS pro Terra Sancta y alumno de padre Michele Piccirillo, “es necesario para la zona de Palestina tanto en las actividades de restauración como en la producción de mosaicos: empezamos con dos personas en el 2002 y ahora ya somos 13. La idea era la de no formar únicamente simples técnicos, dependientes, sino gente capaz de pensar en cómo investir además de en las piedras, en las personas. Este mismo principio se encuentra también en la base de las actividades desarrolladas en el laboratorio de la madreperla de Belén, donde, como explica la historiadora de arte Carla Benelli, “el objetivo es hacer que vuelva a partir una producción que desde el 1600 ha producido en Belén obras de arte que están repartidas hoy en día por los museos de todo el mundo, formando de manera adecuada a los artesanos locales”.

Otro proyecto deseado e iniciado por padre Michele Piccirillo es el que está realizando actualmente ATS pro Terra Sancta en Sebastia, donde, además de la recuperación de un centro histórico totalmente degradado, se realizan actividades de formación de la población local para permitir a los palestinos poder aprovechar al máximo las oportunidades que se les ofrecen para la realización de las obras de la ciudad.