Conocer y comprender para no perder la Esperanza

Amy Rodighiero21 mayo 2021

La escalada de violencia de estos días requiere un gran esfuerzo humanitario y ayuda inmediata. Nuestra Asociación sigue apoyando a estos hermosos lugares durante las emergencias sin renunciar a mantener su identidad, la de una organización sin fines de lucro cuya misión es construir puentes de paz. 

¿Por qué seguimos sosteniendo las actividades culturales y educativas para construir la paz, cuando, en toda Tierra Santa, el actual conflicto parece no terminar nunca? Se lo preguntamos a Carla Benelli, responsable de los proyectos de Conservación y Desarrollo de Pro Terra Sancta. 

Si nos hubieramos parado debido a la guerra, nunca habríamos hecho nada”, empieza, y entre estos proyectos dedicados a la protección y a la valorización de lugares históricos y lugares de culto de Tierra Santa involucrando a la comunidad local, está también el Terra Sancta Museum”. 

El museo, lugar de encuentro e intercambio, permaneció cerrado por mucho tiempo debido al Coronavirus y ahora sigue estando cerrado tras los violentos enfrentamientos que están ocurriendo en Jerusalén. Las actividades escolares para los más pequeños permanecen suspendidas esperando una tregua. 

Sin embargo, también la falta de flujo turístico, de peregrinos y público local se pudo aprovechar positivamente: “el Covid nos permitió completar la restauración de la tumba de Lázaro en Betania y empezar a restaurar algunos objetos del Santo Sepulcro sin obstaculizar las visitas”, nos explica Carla.

Hace muchos años pro Terra Sancta está comprometida a capacitar a chicos y chicas locales en el contexto de la artesanía artística y de la restauración. En los últimos tiempos, se empezó la producción de velas perfumadas de nardo junto con las mujeres de Betania. 

Estos proyectos de apoyo y valorización del patrimonio cultural que desean darles beneficios a las comunidades locales no pueden detenerse, aunque no se pueden hacer concesiones sobre la seguridad de los trabajadores y de los visitantes. 

 “La paz se construye más que nunca en tiempo de guerra. En este momento es importante ayudarlos a todos, no para ponernos de ningún lado, sino para conservar todo lo que hace falta para enfrentar las causas del conflicto”, sigue comentando Carla, logrando encontrar una sólida razón de esperanza en una situación tensa y complicada”. 

Entonces, la histórica presencia de nuestra Asociación en Tierra Santa nos permite tener objetivos de largo plazo: proteger la memoria histórica y la identidad del pueblo palestino, ayudarles a las comunidades locales a reforzar su sentido de pertenencia, regalándoles las herramientas útiles para crear un futuro mejor. 

Nuestros proyectos están dedicados especialmente a los grupos sociales más débiles, como las mujeres, los niños, los jóvenes adultos y las personas discapacitadas. Estas categorías sociales más afectadas por la guerra, ¿cómo podemos olvidarles a los varios niños muertos o traumados por los bombardeos? 

A los chicos que me dicen que desean combatir siempre les digo: ¡Entonces ponete a estudiar!” Descubrir, conocer y comprender son armas poderosas para entendernos a nosotros mismos, a los demás y al entorno en el que vivimos. “Los chicos cultos son los chicos que podrán responderle a la violencia a través del conociimento. Son los jóvenes que construirán la paz”, termina Carla. 

Hay algo bueno en esta situación: una tímida toma de conciencia de parte del mundo occidental de un conflicto que sigue existiendo hace décadas y cuyo límite no es solamente Palestina o Israel. Es obvio que es una prudente toma de conciencia, pero ahora ya no se puede volver atrás. 

Ésto confirma que la revolución pacífica surge del conocimiento y de la comprensión. Las causas de esta ola de violencia son comprensibles, pero no son justificables. No compartimos la violencia. Las armas que nosotros deseamos poseer se encuentran entre las vitrinas de un museo, en los talleres de restauración, mosaico y cerámica que a varios jóvenes les regalaron una forma de creatividad y una oportunidad laboral concreta. Éstas son, paradójicamente, las armas que nos ayudarán a construir una paz sólida y duradera.