En su tercer mes en Tierra Santa, los jóvenes italianos que realizan un año de Servicio Civil, gracias a un acuerdo entre ATS pro Terra Sancta y la Universidad de Bari, ofrecen un resumen de sus experiencias, las actividades que han llevado a cabo, y sus impresiones sobre la vida en Jerusalén.

Este es el relato de Giuseppe, que está trabajando a tiempo completo en el Museo del Studium Biblicum Franciscanum, dividiendo su horario entre la catalogación de los  descubrimientos y la recepción de visitantes.

“Las actividades de trabajo que he venido realizando desde que llegué están estrechamente relacionadas con mi itinerario de estudios: he tenido la suerte de trabajar en el Museo del Studium Biblicum Franciscanum bajo la dirección del padre Eugenio Alliato, que es fraile de la Merced a la vez que arqueólogo, y experto en antigüedades de Israel, una persona generosa y amable, estudiosa (raro de encontrar) y nada egoísta en lo que se refiere a sus conocimientos, al contrario, siempre está disponible para compartirlos con todos. Llevo trabajando desde el mes de marzo en la catalogación y estudio preliminar de las lámparas de aceite bizantinas recogidas por el padre Estanislao Loffreda, un fraile arqueólogo de la Custodia de Tierra Santa. Las lámparas de aceite son para mí un nuevo tipo de material, con el que solo me he encontrado unas pocas veces en Italia, y estoy prácticamente abrumado por la abundante bibliografía disponible sobre el tema. Estos meses me han enseñado lo siguiente: ¡nunca renuncies antes de intentarlo! El estudio de las lámparas de aceite está avanzando bastante bien, e incluso aunque no puedo definirme como un gran experto en el campo, el conocimiento que he adquirido en esta materia forma parte ahora de mi bagaje cultural y sin duda me ayudará en el futuro, ya sea en trabajos de campo o estudios de laboratorio.

La recepción de visitantes del museo también ha sido una experiencia muy interesante para mí, totalmente nueva. Me ha dado la oportunidad de practicar mi inglés, atender y conocer a mucha gente, y también me ha permitido poner en práctica las normas y “trucos” que mi profesor de Economía del Patrimonio Cultural me enseñó para mejorar la gestión de los museos, siempre tratando de estimular a los visitantes para que se vayan con un buen recuerdo de su visita, y así se conviertan en una fuente de publicidad positiva para el museo.

Desde el punto de vista de las relaciones personales, de los nuevos amigos que he encontrado en Jerusalén, no podría estar más satisfecho: gente estimulante, a la vez diferentes y parecidos a mí, gracias a quienes puedo crecer, compartir meses, días, o incluso un año entero, como puede ocurrir.

Además, en este resumen de mis primeros meses en Israel no puedo dejar de lado las actividades que he llevado a cabo tanto con el Studium Biblicum como con la Sociedad Dante Alighieri en Jerusalén. En el Studium Biblicum junto a David, otro voluntario del Servicio Civil, he sido muy bien acogido por todos, y nos han permitido inscribirnos en varios cursos como auditores y participar en una interminable serie de visitas educativas, excursiones y otras iniciativas. Puedo decir realmente, con la mayor sinceridad, que en el Studium Biblicum he encontrado una nueva familia, compuesta de muchos padres, madres, hermanos y hermanas con los que he pasado agradablemente una gran parte de mi tiempo. Sin ellos, estoy seguro de que esta experiencia en Israel, por interesante y hermosa que hubiera resultado, solo habría sido una experiencia “parcial” para mí.

Además, como esperaba, he tenido la suerte de conocer a Alisa Varadi, directora de la Sociedad Dante Alighieri en Jerusalén, la cual, transmitiendo confianza y afecto, me ha invitado a participar en las iniciativas organizadas por la Sociedad y me ha ayudado a conocer a un montón de nuevos amigos en Israel. A la vista de todo lo que he dicho, solo espero que los próximos meses sean iguales o por qué no, ¡incluso mucho mejores!”