Elisabetta, la biblioteca de los franciscanos, el Servicio Civil, y una escuela de vida llamada Jerusalén

Ya han pasado diez meses desde que empezaron su experiencia de Servicio Civil seis jóvenes italianos, implicados de diversas maneras en los proyectos de la Asociación pro Terra Sancta gracias a un convenio con la Universidad de Bari. Los jóvenes están poniendo en práctica sus habilidades y sus conocimientos, pero sobre todo están aprendiendo mucho. Esta es la historia de Elisabetta, una voluntaria en la Asociación pro Terra Sancta con tareas en la Biblioteca general de la Custodia de Tierra Santa bajo el proyecto “Libros, puentes de paz”.

“Estos meses, mi trabajo ha consistido en atender al público y catalogar los libros del fondo contemporáneo de la Biblioteca General de la Custodia de Tierra Santa. Esta experiencia, llegada ahora a su fin, me ha dado la oportunidad de aprovechar los estudios y las habilidades adquiridas durante los años de estudio universitario y aprender cosas nuevas, obligándome a ponerme a prueba cada día.

Vivir en un contexto totalmente diferente al que yo siempre he vivido no ha sido fácil. La diversidad de culturas y religiones dentro de su encanto y su riqueza exige continuamente apertura generando a veces cansancio, miedo y no siempre comprensión total del otro; desde este punto de vista, Jerusalén es una verdadera escuela.

Ha sido increíble cómo sin darme cuenta he tenido estas actitudes, viviéndolas no sólo y no tanto en las relaciones con los demás, sino en la vida en general. Me he descubierto más abierta y dispuesta  respecto a ésta, no escandalizándome demasiado ni de las fatigas ni de los temores que inevitablemente surgen, y aceptando el hecho de que a menudo la importancia y el porqué de ciertos acontecimientos se nos escapan o no se saben de inmediato.

Al término de esta experiencia puedo decir que el encuentro con lo “nuevo” y “diversidad” me ha permitido conocerme mejor. Verme en acción en situaciones de todo tipo, desvelando fortalezas, características mías que yo no conocía o que daba por sentadas sin darme cuenta de su valor, y límites.

Estoy deseando ver los frutos de esta experiencia maravillosa a mi regreso a Italia, porque se sabe que éstos, para ser recogidos y visibles, a menudo necesitan tiempo.