Padre Sandro e i bambini della Casa del Fanciullo

En Navidad Belén es la casa de los niños

Amy Rodighiero3 diciembre 2021

Jesús no nació en una casa cómoda, sino en una gruta. No le calentaba un fuego, sino la respiración de los animales del granero. Como cuna él tuvo un pesebre. La Salvación tiene orígenes humildísimas: Jesús nace en una condición de extremo malestar y sacrificio. También hoy en Belén, la ciudad de la Natividad, que se alista para vivir otra Navidad en crisis, sin peregrinos, son varios los niños que cada día viven este malestar. Algunos no tienen una casa o una familia cariñosa que les permita crecer y florecer. Muchos otros aún son muy pequeños para entender cuantos sacrificios están haciendo los padres. Pero, todos estos niños le tienen a nuestra Asociación a su lado. 

Emergencia de hogares en Belén 

A pesar de que ya sea invierno, cuando llego a la oficina de Pro Terra Sancta de Belén para encontrarme con Vincenzo Bellomo, el responsable de los proyectos sociales, y Nalia, asistente social, el aire de la mañana ya empieza a calentarse. “Hoy decidí presentarte a dos familias muy distintas”, me explica Naila. Ambas recibieron una ayuda económica para enfrentar los gastos del parto y una de ellas está dentro del proyecto “Emergencia del agua, emergencia del hogar”. Naila se refiere a varias intervenciones de reestructuración y saneamiento de las habitaciones de la casa que financiamos en los últimos años. Hasta ahora, con este proyecto les ayudamos a unas veinte familias”, comenta Vincenzo. 

La idea es sencilla: se trata de echarles una mano a los ancianos con problemas de movilidad, familias y parejas jóvenes que no pueden realizar grandes inversiones, y convertir sus hogares en sitios salubres, funcionales, lindos. Todo ésto se vuelve sostenible gracias a la creación de una red dentro de la comunidad: son las mismas familias quienes les ayudan a las demás familias brindando los unos a los otros toda la mano de obra especializada, cuidadoras para los ancianos, servicios de limpieza y mantenimiento. 

Una familia nacida en la incertidumbre

La casa de Nadia, una jóven madre de 24 años, de su marido y de sus hijos, Hannah de 5 años y Evan de 10 meses, es una de las viviendas involucradas en el proyecto “Emergencia de hogares”. Nadia nos acoge pidiendo disculpas por el desorden: los obreros están acabando la reestructuración del baño, los dos hijos de Nadia son muy traviso, y ella, esperándole al tercer hijo, no logra atender todo. Hannah se me acerca con una foto enmarcada de su padre. Desde que él por fin volvió a empezar a trabajar tras un largo período de paro, ella ya no le ve mucho. En cambio, Nadia, ya no trabaja. Antes de quedar embarazada era una costurera, pero con los niños y un sueldo que con fátiga le permitía cubrir los gastos del transporte, decidió despedirse. 

Son varias las familias como la suya, que, lamentablemente están creciendo a pesar de vivir una gran incertidumbre financiera. “Suele faltar una educación afectiva, sexual, sanitaria, económica y eficaz”, reflexiona Naila, “y no se planean los embarazos”. Los gastos para el nacimiento de Hannah y Evan fueron solventados por Pro Terra Sancta, ya que la pareja no logró acumular bastantes ahorros. Ahora Naila le sigue a esta familia para apoyarle al tercer embarazo de Nadia y ayudarla a suscribir un seguro de salud. “Para romper este círculo vicioso de deseducación y desinformación”, termina antes de saludarle a la mamá y a los niños, “hay que ofrecerle una educación adecuada  a toda la comunidad de Belén”. 

Rosada como el futuro 

Rozalin, Rosita, solamente tiene dos meses y es una bebé muy tranquila. Así se presenta Myriam, su madre: “tengo 24 años y mi marido tiene 30”. Estudié teología y me gustaría ser docente. En cambio, mi marido es mesero, pero le gustaría abrir su proprio restaurante”. Cuando le pregunto como se ve dentro de 5 años, me dice: “nos gustaría aumentar la familia, tener más hijos. Depende si ésto estará a nuestro alcance”. La jóven mamá estudió en el Terra Sancta College de Belén y quisiera volver ahí como profesora. Con las cuotas del hogar para pagar y así renosa el departamento familiar donde viven, los recién casados pidieron y consiguieron ayuda para cubrir los gastos del parto. 

Un hogar para los niños solos

 “Pro Terra está también comprometiéndose a renovar la gran cocina de la Casa del Muchacho, la Franciscan Boys, Casa de Belén” me hace recuerdo Vincenzo mientras nos trasladamos hacia nuestra última étapa del día. En el edificio nos acogen Abuna Sandro y la hermana Mare, “el papá y la mamá” de los 27 niños que cada día vienen aquí para huir de una situación familiar insostenible. “ Ésta es una verdadera casa de acogida”, me cuenta el padre Sandro. Los niños que se quedan a dormir son 9, pero podemos alojar hasta unos 12. Cada día les alojamos a 19 niños para darles el almuerzo y la cena. Después de comer, frecuentan el programa extraescolar para hacer su tarea y prepararse para los exáxemenes, juegan y rezan juntos. 

Pero, los números de los chicos que proceden de familias con problemas es mucho más alto. “Al llegar aquí, Adam no tenía nada: no tenía vestidos, libros escolares, estaba desnutrido”. Adam tiene 10 años y sus padres no podían darle todo el apoyo necesario para crecer, debido a problemas económicos y psicológicos: “cuando visité su casa por primera vez, entendí que no solo no estaba bien para Adam, sino que realmente no existían las condiciones mínimas para que ahí viviera una familia”. Hace más de un año la Casa del Muchacho es la familia de este niño”. Ahora su comportamiento mejoró mucho. Sus notas son un poco más altas ¡Estamos orgullosos de él!,” dice el padre sonríendo. 
La Navidad es la época más adecuada para recordar cuanto sea importante apoyarles a los niños, la luz del mundo. Ellos son la esperanza para el futuro, que son Salvación. En Belén se construye diariamente una casa para ellos, para que ya nadie esté obligado a nacer en una “gruta”, metáfora de una situación de gran dificultad económica y familiar. ¡En Navidad, Belén es la casa de todos!