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Entrevista a padre Guillermo Javier Fabrega desde Gaza

Giacomo Pizzi28 septiembre 2010

Padre Abuno EliasCómo se vive en Gaza en general? ¿Cuáles son los problemas y las dificultades de cada día?

En general, la vida transcurre como mucha naturalidad. Ellos llevan mucho tiempo en esta situación  y muchas cosas ya se les hacen normales. Las estrecheces en que se vive hace que uno reconsidere muchas cosas de la vida diaria: las comidas son a base de una dieta muy sencilla, que muchas veces apenas llega al 60% de la calorías que se necesitan diariamente para ser un buena alimentación. En estos días ya se han podido conseguir mejores productos: lácteos de mejor calidad, dulces y mejores verduras. Lo que hay que mejorar es en la calidad y cantidad de buena medicina. Se consigue todo hasta ahora, pero muchas  de estas cosas son por el mercado negro y pésima calidad. Ya sabrás que en materiales de construcción es pobrísimo y su costo es extremadamente  elevado, sobre todo habiendo excelente material en la zona vecina y tres veces por debajo del costo actual. Construir en estos momentos es imposible…

¿Cuáles son las dificultades como consecuencia de la operación militar del 2009?

Esto es un problema mucho más profundo, que ni siquiera las Instituciones Internacionales han dado una solución a la situación de la Franja de Gaza. Los habitantes de Gaza saben que estas instituciones (que teniendo el poder y  mejores medios para solucionar todo esto) se ríen de ellos. La gente respira ese aire putrefacto que da sensación de que a Gaza no le importa a nadie. Gaza pasó de ser una bandera de muchas propuestas e ideas de libertad a una bandera que no quiere levantar nadie.

Las consecuencias de la guerra fueron terribles, sobre todo en los niños. Muchos de estos daños ya son irreparables. Muchos perdieron sus seres más queridos y el odio y la venganza está en la esquina de cada casa. Creo que vale mencionar la actitud cristiana, ya que en similares pérdidas y situaciones están mejores preparados para afrontar estas heridas profundas. Esta sociedad es casi en su totalidad musulmana, pero los únicos que pueden hablar de verdadero perdón son los cristianos, no así los musulmanes ni los vecinos.

¿Se nota el levantamiento del embargo?

Claro que sí. Se nota más respiro por el leve levantamiento del embargo. Pero lo más valiosos aún no se consigue. Por ejemplo, los jóvenes se les ha mutilado la esperanza: ellos no pueden planificar sus vidas, ya que es muy incierta e insegura. No tienen la posibilidad de mejorar sus estudios. No hay trabajo para ellos. ¡Cómo pueden organizarse y planificar un futuro así! No pueden salir al exterior, no pueden visitar sus seres queridos que viven afuera. Estos serán los líderes del mañana. ¿Cuáles son las alternativas que les da el exterior?  Poca o ninguna.

¿Cómo es, en particular, la vida de los cristianos?

La vida acá es como el cualquier parte del mundo. Los problemas diarios son exactamente como en Italia, España o en el Caribe.

Unos de los problemas principales es la falta de trabajo. Muchos de nuestros jóvenes son profesionales y casi ninguno tiene trabajo. Y lo peor es que no hay quien se los provea.

Aunque hay una nota característica en Gaza: no tienen la libertad de desplazarse a sus lugares de nacimiento. No somos criminales y sin embargo  a Gaza la convirtieron en una gran prisión. La gente cristiana reza mucho para lograr la libertad y la paz. Pero son consientes de que la paz  se fundamenta en la verdad, y en las dos partes que pueden lograr esta paz nunca hablan en la verdad, ni siquiera quieren la verdad…Por eso, mucho menos la paz.

Cada día nos preguntamos con el P. Jorge (párroco): ¿qué podemos hacer para remediar esta situación? ¿qué hacemos como Iglesia por ellos? ¿qué hacemos para que los cristianos se queden y no decidan irse? ¿qué futuro hay para nuestros jóvenes?…

¿Dónde estudian?

Casi todos los niños cristianos estudian en los establecimientos cristianos. La parroquia tiene 2 establecimientos y también existe la escuela de las Hermanas del Rosario y la escuela de los ortodoxos griegos. Las dificultades son muchas veces por el hecho ser cristianos en una zona que mayoritariamente son musulmanes, por ejemplo: a las jóvenes se les impone llevar al velo en las escuelas y universidades musulmanas.

¿Podéis celebra la Santa Misa?

Hay una gran permisión para poder practicar nuestras actividades religiosas. Siempre respetando nuestro lugar. Respetan nuestras tradiciones cristianas.

Los problemas son como en cualquier lugar del planeta tierra. Los cristianos son una comunidad de 3000 personas aproximadamente. Aunque la mayoría pertenece al rito griego ortodoxo. Las personas de rito latino son unas 55 familias y siendo una comunidad que nos supera las 300 personas. Muchas familias ya están constituidas por estos padres de distintos ritos.

¿Qué hacen para promover el diálogo con los musulmanes? ¿Cuál es nuestro aporte?¿Cómo es la convivencia?

Bueno, estamos en los primeros peldaños, como lo indica el Magisterio de la Iglesia,  de diálogo con nuestros hermanos musulmanes. Es valiosísimo el aporte que hace la comunidad cristiana a sus hermanos musulmanes. Por ejemplo: en la educación; nuestros colegios cristianos son los que han permitido por muchos años dar una sólida formación a los niños de Gaza, sin hacer distinción de religión. La Escuela Sagrada Familia hace tiempo que viene obteniendo el primer lugar con su nivel académico, no solo en Gaza sino en algunos años en toda Palestina. Esto hace que sea una valiosa contribución a la misma sociedad.

Otro ejemplo: las obras de caridad verdadera: son los dos Hogares cristianos para niños y personas discapacitadas en Gaza. Existen muchos centros de ayuda y de tratamientos a niños y personas con discapacidades. Pero son sólo tres los hogares que los atienden las 24 horas a estos niños con grandes deficiencias. Uno es el Hogar de las Hermanas de la Caridad  de la Madre Teresa de Calcuta y el otro el Hogar de Cristo atendido por los padres del Instituto Del Verbo Encarnado. Los dos se encuentran en el predio de la Iglesia Sagrada Familia en Gaza.  Si bien se prohíben proclamar el evangelio y hacer proselitismo, ellos no pueden negar que las obras de caridad hacia los más necesitados es un maravilloso don a la misma sociedad, incluso musulmana. De hecho, la gran mayoría de niños discapacitados que atendemos son musulmanes.

La convivencia es de mutuo respeto. Es más, hemos tenidos claros signos de cordialidad y convivencia: uno de ellos fue el permitir abrir el Hogar de Cristo y fueron los mismos vecinos, los profesores musulmanes y la misma gente musulmana local quienes fueron los primeros en alentarnos y ayudarnos, agradeciendo que les cuidáramos a sus propios hijos.

“Si realmente vale la pena hacer algo, entonces vale la pena hacerlo a toda costa” (G.K. Chesterton)