“Esto es lo que he encontrado en Gaza”. Continúa la emergencia, las necesidades son enormes.

“Ayer volví a la parroquia de Gaza, y la situación que me encontré fue incluso peor de lo que imaginaba.” Así cuenta el Padre Mario da Silva, superior de la comunidad del Verbo Encarnado de Gaza, que vive en la parroquia de la Sagrada Familia con el padre Jorge Hernández, el párroco.

“Los tanques del ejército israelí, que estaban alineados en la calle frente a la parroquia, se retiraron, pero dejaron un barrio completamente destruido. Mucha gente no tiene nada, va de un lado a otro en busca de un lugar donde se sienta “segura”. Pero tiene mucho miedo, y esta tregua también parece muy frágil”.

Junto con el padre Mario, han regresado dos hermanas de la Madre Teresa, y con ellas son ahora seis monjas que dedican su vida a los necesitados, especialmente los niños y jóvenes con discapacidades. “En la casa de las hermanas viven todos en la planta baja, que es más seguro. Hay 29 niños discapacitados, todos muy asustados. Además, hay 9 enfermos de edad avanzada que vivían en otra casa pero que se han venido aquí, porque es más seguro. Todos duermen en el suelo, en muy mal estado”.

La ayuda que hemos hecho llegar este mes, por medio de la Parroquia latina, está permitiendo al Padre Jorge y al Padre Mario comprar muchos bienes de primera necesidad: agua potable, ahora un recurso vital en la Franja, alimentos (“tratamos de comprar su mayoría alimentos que no necesitan cocinarse”), medicinas, pañales para niños, productos para la higiene personal, baterías porque en muchas zonas no hay electricidad durante varios días…

Estas ayudas son de vital  importancia para muchas personas que se quedaron sin nada. Agradecemos a todos los que han acercado así a los que perdieron todo bajo las bombas, y que ahora siguen viviendo en refugios improvisados. Esperamos que se mantenga la tregua, y que ahora las partes en conflicto emprendan una negociación, para salir de esta trágica situación para todos.

Seguimos, no obstante, apoyando al mismo tiempo a la gente pobre de Gaza, a través de la caridad activa de los religiosos que están en el lugar. Necesitan de todo. Continuamos apoyándoles de modo que después de haber perdido a sus seres queridos, sus bienes, a menudo su propia casa, no se les niegue la esperanza.

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