Julio 2019

La facultad de Estudios Orientales de El Cairo, donde el díalogo es vida

En El Cairo, el sol golpea como martillo en estos días calurosos de verano. La humedad se pega a la piel, y la contaminación respirada en las calles del barrio pobre Muski le cubre con una su sábana a la ciudad sobrepopolada y caótica. Es aquí que le encontramos al hermano Vincenzo Mistrih, director de la facultad franciscana de Estudios Orientales, punto de referencia y gran ayuda para el barrio, que es uno de los más poblados y pobres de El Cairo. Pero fue el segundo director, el hermano Gabriele Giamberardini, que organizó la facultad como la conocemos ahora, y la guió hacia su actual y primera vocación: profundizar el cristianismo oriental.

De hecho, la escuela franciscana de Estudios Orientales Cristianos, nació en 1954 en El Cairo por voluntad de la Custodia de Tierra Santa. Hoy el director es el hermano Vincenzo Mistrih. Él nos cuenta que hoy, “la biblioteca del barrio Musky, es un lugar de encuentro privilegiado entre el cristianismo latino y ortodoxo”. Entre los coptos, hay muchos laicos que frecuentan la facultad, buscando informaciones, documentos y datos en la primera biblioteca cristiana de El Cairo. Mientras tanto, a lo largo del tiempo, comenzó el díalogo con el mundo musulmán. “La clase culta musulmana empezó a asistir a la facultad y a realizar investigaciones también sobre el cristianismo. Los estudiantes de la Universidad de Al-Azhar tienen mucho interés en el encuentro entre el Islam y el Cristianismo, por ejemplo en las cruzadas. Ellos quieren saber el porqué del apoyo a las cruzadas de parte de los Papas, los motivos del viaje de los cruzados y qué hicieron ellos”. Ésto es positivo, nos comenta Vincenzo, “porque estudiando los documentos se puede tener una visión objetiva y total de la realidad”.

Los estudiantes musulmanes acuden a la biblioteca buscando las bulas papales, las vidas de los santos y la Historia del Cristianismo de Europa. Entonces, la de la facultad es una gran responsabilidad, promoviendo el conocimiento y el encuentro. Pero no faltan las preocupaciones por el futuro. “Ahora, nos falta personal. Las personas presentes garantizan la abertura del centro por unos años pero tenemos dudas sobre el futuro”. Por este motivo, ATS pro Terra Sancta le apoya a esta obra tan importante para toda la ciudad, envíando costantemente recursos económicos para que esta actividad tan fundamental no cierre, y se puedan seguir coltivando el díalogo, la paz y la convivencia.

Aunque se haya reducido,  sobrevive la parroquia del barrio Musky, que les ayuda a las familias pobres y necesitadas. Aquí también la revolución empezada por San Francisco hace 800 años tras el encuentro con el nieto de Saladino está dando buenos resultados. El hermano Vincenzo conluye diciendo que, “les ayudamos a muchas personas, sobre todo a los musulmanes, que son la mayoría, para que vivan con dignidad. Nunca nos cansamos de visitar a las personas necesitadas. Es nuestro llamado como franciscanos, y es la enseñanza del pobre santo de Asis”.

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