Junio 2016

“Nadie nace de la nada. Tenemos raíces comunes”: el mensaje fuerte de la Conferencia del mosaico en Palestina.

Se concluyo con un gran éxito la primera edición de la Conferencia Internacional sobre el arte del mosaico en Palestina, la “Palestinian Mosaic Art International Conference. Comparing Experiences. Por la primera vez en absoluto, profesores, investigadores académicos, artistas y expertos del mosaico locales e internacionales, se encontraron para definir una panorámica de las condiciones del patrimonio artístico palestino, para confrontarse sobre los métodos de conservación y restauración utilizados en otros países y para estudiar juntos algunas posibles soluciones futuras.

Tres días intensos entre Jericó y Sabastiya – dos lugares muy significativos por la historia del mosaico – donde, además de los discurso de los expertos, se adjuntaron las visitas a los sitios, de lleno dentro de estos lindos lugares.

“Espero que la conferencia sea un paso, aunque pequeño, hacia una colaboración más estrecha para la conservación de esto increíble patrimonio cultural desconocido”, es el deseo de Carla Benelli, gerente de los proyectos culturales por la Asociación pro Terra Sancta y promotora del evento, junto con Osama Hamdam del Mosaic Centre de Jericó y tres profesores de la Al-Quds University.

Pero ¿por qué vale la pena seguir en esta obra de conservación, en un momento como esto con el Medio Oriente en llamas?

“La ayuda humanitaria para socorrer las personas más golpeadas por la guerra es muy importante”, contesta Osama Hamdam, que desde hace años tenía el sueño de organizar un evento similar, “pero lo que está pasando en Medio Oriente amenaza la destrucción de la identidad de los pueblos. El ISIS apunta justo a esto: destruir la identidad y la memoria del Medio Oriente. Pensamos en lo que pasó en Palmira. El Califato quiere borrar todo lo que nos constituye, una dimensión que es fundamental. Porque el hombre no vive solo de pan y agua. Con pan y agua podríamos sobrevivir y nada más, pero viviríamos mal”.

Por esta razón la conservación y la restauración son prioridades de los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa también. La dedicación de la conferencia, “a los colaboradores y amigos que ya no están entre nosotros”, habla claro. Entre ellos Osama Hamdam quiere nombrar dos personas en particular: padre Piccirillo, fraile franciscano que “me cambió la vida”, dice, y “Rasmi, un compañero que verdaderamente dio lo mejor de sí mismo para la conservación de esto patrimonio y para la formación de muchos jóvenes palestinos. Lamentablemente murió prematuramente en un accidente automovilístico”.

Preservar, entonces, y educar a los jóvenes a amar a esta riqueza, porque “Nadie nace de la nada” concluye Hamdam, “tenemos raíces comunes”, y no pueden desaparecer.

compartir facebook twitter google pinterest imprimir enviar