“¡Quiero vivir donde vivió Jesús!”: las voces de los cristianos de la Ciudad Vieja de Jerusalén

Esta es la historia de Auriane, francesa voluntaria e investigadora que ha trabajado durante tres meses en la Oficina Técnica de la Custodia de Tierra Santa. Día a día ha vivido la restauración de las casas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, llevada a cabo gracias al proyecto Jerusalén, Piedras de la Memoria promovido por la Asociación pro Terra Sancta. Su labor consistía en estudiar la estructura de los hosh -los patios entorno a los que se organiza la vida de las familias en la Ciudad Vieja- a través de las voces de los cristianos que viven allí.

Verdadero laberinto complejo, un hosh es único a todos los niveles (social, arquitectónico, ambiental …). Habitados en su día por los miembros de una misma familia, el hosh se enfrenta ahora a la crisis inmobiliaria y la densificación de la ciudad vieja. Además de gestionar el espacio, tiene un alto potencial desde el punto de vista de la convivencia de sus habitantes de orígenes diferentes.

Más que una tipología arquitectónica, es un estilo de vida, un testimonio puntual de la evolución urbana y social de Jerusalén, tres veces santa. Esta cercanía espacial también significa la proximidad a los lugares sagrados, símbolos de espiritualidad y protección. La misma mujer dice “Lo importante para mí es vivir donde Jesús vivió”.

 Esta simbiosis única, casi orgánica con la ciudad santa, forja a la vez el cuerpo y la fe de los cristianos en Jerusalén. “Padezco de la espalda y las piernas, pero cuando oigo las campanas del Sepulcro es como una llamada «levántate y ven» , afirma una mujer de Issak Bek. Este orgullo es compartido por los más jóvenes: “Mi casa es la más cercana del Santo Sepulcro”, “Me encanta Jerusalén, porque es la ciudad de Jesús“, comenta una niña de Issak Bek.

“La Custodia es una buena iglesia porque cuida de sus cristianos” afirma un hombre de 40 años del hosh Bastoli. Es con este espíritu con el que el proyecto “Jerusalén, Piedras de la Memoria” lleva adelante la renovación de casas en favor de los cristianos pobres de Jerusalén. A través de sus intervenciones en la piedra, el equipo de la oficina técnica contribuye desde hace años a mantener esta memoria cristiana.

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