Recordando la Navidad: el regalo de los franciscanos a los niños de Alepo

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En 2016, la Navidad en Alepo se presentó con un nuevo rostro de esperanza, marcado por la liberación de una ciudad que ha sufrido demasiado durante el interminable conflicto sirio. Una esperanza que ha crecido tímidamente en 2017: se han reanudado algunas actividades y se han reconstruido algunos apartamentos destruidos, gracias a su valioso apoyo a la Asociación pro Terra Sancta. Sin embargo, las dificultades son todavía numerosas y las heridas aún profundas, especialmente para los niños, a quienes se dirige especialmente la carta escrita antes de Navidad por el padre Ibrahim, párroco franciscano de Alepo.

Escribe Fr. Ibrahim: “Muchos se preguntan qué regalo ofreceremos nosotros, los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, a los niños de Alepo. Habría muchos, pero quiero presentaros uno de los mejores. Se trata de un proyecto de clases extraescolares y recuperación psicológica, escolar y espiritual para 150 angelitos de la sociedad de Alepo, enormemente dañada por la guerra”. Una generación que ha vivido la guerra en Alepo y que manifiesta trastornos de todo tipo, una generación que ya no puede seguir a los profesores y progresar en el aprendizaje en clase.

“Con la ayuda de mucha gente de buena voluntad, nos pusimos en marcha para financiar un proyecto de extraescolares para 150 niños, que son los más afectados por el horror de la guerra. De un total de 600 niños de las escuelas primarias, queremos ocuparnos de los más frágiles. Nuestro proyecto comenzó ya al inicio del curso escolar 2017-2018 y durará nueve meses.” Cubrir la atención extraescolar de un niño, atendiendo sus diversas necesidades, costaría cerca de 85$ al mes, pero el valor y el resultado de la recuperación de una persona valen mucho más que esta cantidad.

Tenemos bajo nuestra mirada a cada uno de estos ángeles que vive en Alepo. Cada uno de ellos trae un gran sueño, muchas esperanzas. A pesar de que también trae muchas historias tristes de estos últimos seis años que dejarán sin duda una huella muy profunda en su personalidad, siempre permanece en él la esperanza de una Iglesia y de una sociedad que aspira a resurgir.

Ayudamos a Alepo a reanudar!