Septiembre 2018

Siria 2018: físicamente distante, pero cerca del corazón

“Queridos hijos de GREST (campamentos de verano) en Aleppo, acabamos de ver el informe que les preocupa. GRACIAS! Tu vida es un punto de referencia para nosotros que estamos acostumbrados a vivir fácilmente … Para ti hemos escrito esta carta y todos esperamos mantenerla contigo como una señal de que nadie te olvidará “.

La carta que proviene del GREST de Provoglio d’Iseo es solo uno de los cientos de testimonios de amistad y cercanía dirigidos a los niños de Alepo y Damasco, que acaban de terminar el campamento de verano que duró más de dos meses. Además de cartas como esta, han llegado numerosos dibujos de toda Italia: un panorama que representa las hermosas colinas de Bazzano, un autorretrato de una joven que exclama “¡Queremos la paz!” Y muchos otros. Y también hay muchas ofertas, muchos pequeños sacrificios de niños italianos que realmente quieren estar allí y quedarse con sus compañeros de la conflictiva Siria.

Así que este verano también, la propuesta lanzada por los frailes franciscanos de Siria, junto con ATS pro Terra Sancta, de hermanamiento entre los hablantes de italiano y los de Damasco y Alepo, recibió una respuesta conmovedora de todos.

Mientras tanto, en Siria muchos niños compartieron momentos de alegría y serenidad en coloridos juegos y descubrieron sus talentos en deportes y entrenamiento. Casi 1,300 niños estuvieron presentes en Alepo, tanto católicos como otras confesiones cristianas. Para muchos de ellos, GREST fue un momento de gran innovación, un sustituto de las “imposibles” vacaciones de verano en estos años de guerra e inseguridad.

Incluso hoy, cuando el mundo mira con cauteloso optimismo las negociaciones en Teherán el próximo septiembre, ATS pro Terra Sancta no se cansa de volver a proponer una iniciativa consolidada que ha involucrado y entusiasmado a miles de niños hasta ahora, pero tan cercanos en su deseo de crecer y para construir el futuro. Una iniciativa que desde ambos lados del Mediterráneo ha caracterizado un momento de crecimiento, una lección de vida. No solo para los más pequeños, sino también para todos los adultos que los acompañaron y atestiguaron este espectáculo compartido, en amistad y en fe. No solo en las mesas de política internacional: aquí también comienza el futuro de Siria.

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