Tierra Santa y Covid-19: el testimonio del Custodio de Tierra Santa

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“La Tierra Santa en los tiempos del Coronavirus: las dificultades, los retos, la esperanza”. Es el título del encuentro online del jueves pasado, 28 mayo, con el Guardian de la Tierra Santa fray Francisco Patton. Un dialogo de alrededor una ora con el periodista y responsable de la comunicación de Pro Tierra Santa, Andrea Avveduto, para abordar los temas mas importantes que la Tierra Santa está pasando en este periodo de pandemia.

Desafortunadamente, las consecuencias del Covid-19 impactó también una institución secular como la Custodia de Tierra Santa que fue obligada, en acuerdo con las otras iglesias, a cerrar a los fideles los Lugares Santos de la Cristiandad, el Santo Sepulcro y la Basílica de la Natividad. “Desde el principio, yo pedí a ellos mismo de devenir peregrinos en nombre de la multitud que quisiera venir. Pedí a la comunidad de intensificar la oración”, dice el Guardian. A Nazaret, el santuario mariano más importante en el mundo, uno entre los que nunca cerró las puertas durante el lockdown, se celebró la adoración cuotidiana, con la exposición del Santísimo a la mañana y con el alternarse de los Friales y voluntarios, para rezar en nombre de toda la humanidad. Una humanidad representada de las más de 50 nacionalidades de los Friales de la Custodia en oración.

Los peregrinos en Tierra Santa son un recurso precioso: “Los peregrinos son aquellos que nos apoyan también gracias a las ofertas que dejan durante el viaje. Esto nos permiten de seguir con la nuestra misión: desde la cura de los Lugares Santos, ofreciendo empleo a la comunidad local, a el sector de las peregrinaciones que crea trabajo a los cristianos locales y las escuelas y las obras sociales”, sigue Padre Patton. La ausencia de los peregrinos y de la Colecta del Viernes Santo, retrasada a el 13 septiembre por la voluntad del Papa, representan dos grandes obstáculos para la Custodia en este momento. “Nos esperamos que la solidaridad de los cristianos de todo el mundo no incumpla, aunque sabiendo las graves dificultades económicas de todos. Para nosotros, la carencia de las dos fuentes principales de ayudo, pone a prueba tantas obras en favor de las comunidades sociales donde somos operativos con la nuestra misión”.

De hecho, la Custodia de Tierra Santa no se encarga solamente de los Lugares Santos, sino también de las piedras vivas que viven en Tierra Santa, la comunidad cristiana local y non solo. Los franciscanos ofrecen empleo a 2000 dependentes, cuyo un millar provienen desde las suyas quince escuelas. Las escuelas son un elemento imprescindible de la misión franciscanas en Tierra Santa para la función educativa y social que representan. El Guardian las define “gimnasio de convivencia” donde los niños cristianos, musulmanes y hebreo también, como en el caso del “Magnificat“ (escuela de música), estudian y aprenden juntos.

Las quince escuelas, desde el jardín de infantes hasta la escuela secundaria, acompañan a los chicos en un camino de formación de alta cualidad flanqueado por la educación a la paz y al dialogo. Desde la infancia, cristianos de todas las iglesias y musulmanes, se acostumbran a la convivencia y respecto reciproco. “Son lugares fundamentales para ayudar a traerse fuera de la pobreza, tanto para educar a la convivencia y a la paz, como para contribuir a un futuro diferente”, recuerda Padre Patton. Estos medios representen la llave para la reconciliación en una tierra sacudida por los conflictos políticos y religiosos.

Para esta razón, Pro Tierra Santa se encarga de apoyar los Franciscanos en este momento de crisis económica, porque la instrucción no sea interrumpida, ayudando las familias y los maestros de las escuelas, especialmente, los que se quedan en el territorio palestino que no reciben auxilios estatal.

El Guardian se muestra confiado: “Yo soy un grande sostenedor de la Divina Providencia y no creo que faltará aquí en Tierra Santa”, comenta mencionando algunos episodios bíblicos en que el Señor se revela cerca de su pueblo. “Sabemos de tener que participar todos a los sacrificios, aunque la Divina Providencia y el apoyo no faltaran si sabremos compartir pocos panes y pocos peces o donando monedas como hizo la viuda en el Evangelio de Marco”.