En Siria, el Estado ya no logra garantizar el suministro eléctrico y la energía está racionada: las familias disponen de agua corriente, gas y electricidad solo 6 horas al día.
Al mismo tiempo, el costo de la electricidad ha aumentado un 300%. Para miles de familias, esto significa vivir a oscuras, conservar los alimentos con dificultad, afrontar el invierno sin calefacción y estudiar a la luz de las velas.
A todo esto se suman los daños provocados por el terremoto, los años de guerra y los recientes enfrentamientos, que han dejado miles de viviendas en condiciones precarias.
Frente a esta situación, seguimos interviniendo en dos frentes complementarios: reconstruir las casas dañadas y garantizar energía estable mediante paneles solares. Solo uniendo estas dos acciones podemos devolver a las familias no solo un techo, sino un verdadero lugar de vida: un hogar desde el cual volver a empezar con dignidad y esperanza.
Una luz para Siria
En 2022, en Alepo, pusimos en marcha el proyecto “Una luz para Siria”. Gracias a la instalación de dos paneles solares, uno fotovoltaico y uno térmico, garantizamos a cada familia beneficiaria energía continua y agua caliente.
Las familias que ya han recibido los paneles hablan de un cambio real en su vida cotidiana. Musa, sentado en su sala de estar por fin iluminada, nos dijo simplemente: «mi esposa Leila ya no tiene que lavar a mano toda la ropa de nuestro bebé». Georgette, una mujer mayor postrada en cama con graves problemas respiratorios, hoy puede utilizar sin interrupciones el ventilador artificial que necesita.
En 2026 queremos ampliar el apoyo también a 4 centros educativos y 2 residencias para personas mayores, donde el acceso continuo a la electricidad es fundamental para garantizar una atención adecuada y los servicios básicos.












