En el Valle de los Cristianos, en la provincia de Homs, los incendios han devastado más de 400 hectáreas de bosques y tierras agrícolas, destruyendo más de 90.000 árboles, en su mayoría olivos.
Para miles de familias esto no significa solo perder una cosecha, sino ver comprometidos su trabajo, sus ingresos y el vínculo con una tierra cultivada durante generaciones.
Un territorio en riesgo
El Valle de los Cristianos (Wadi al-Nassara), en Siria, es una región de la campiña occidental de Homs integrada por unos 30 pueblos distribuidos en un territorio colinoso. El área se extiende a lo largo de cientos de kilómetros cuadrados y se caracteriza por un paisaje agrícola y forestal en el que la presencia histórica de comunidades cristianas ha modelado a lo largo de los siglos la relación entre la población y el territorio.
Los olivos constituyen desde siempre el principal eje económico del valle. No se trata solo de un cultivo agrícola, sino de la base del sustento de miles de familias y del pilar de la economía local. En muchos pueblos, la producción de aceitunas y aceite representa la principal, y a menudo única, fuente de ingresos estables.
En los últimos años, los incendios han comprometido de manera significativa este equilibrio: más de 90.000 árboles han sido destruidos o gravemente dañados, con la pérdida de cientos de hectáreas de tierra cultivable y la interrupción de ciclos productivos construidos a lo largo de décadas. Las consecuencias son inmediatas y estructurales: reducción de los ingresos familiares, abandono progresivo de las tierras y debilitamiento del tejido agrícola y social de toda la zona.






