Abril 2014

Marta y Claudia, tres meses al servicio de las obras de caridad en Belén

Las palabras de Marta y Claudia, dos jóvenes italianas que están terminando su servicio de voluntariado entre los niños, adolescentes, ancianos y discapacitados de Belén. 

Después de haber conseguido el título de Licenciatura en Psicología de comunidad nació en nosotras el deseo de emprender una experiencia de voluntariado con la esperanza de poder donar al prójimo todo lo que somos y lo que tenemos, y de recibir lo mismo a cambio. Por este motivo empezamos nuestra búsqueda entre las diferentes asociaciones, hasta que nos encontramos con ATS pro Terra Sancta.

Gracias a esta Asociación, que se ocupa de la protección y el cuidado de las comunidades de Tierra Santa y de todo el Medio Oriente, llegamos a Belén a finales de enero, preparadas y llenas de curiosidad pero también un poco temerosas por lo que habríamos visto y vivido.

Nuestro voluntariado consistía en dedicar las jornadas en el asilo de la Società Antoniana de Belén, en el colegio Terra Sancta College, ocasionalmente en el centro diurno para ancianos de la misma Società, donde nos alojábamos, y por último, en la casa de acogida para niños discapacitados Hogar Niño Dios. En estos lugares nos han acogido y hemos conocido a muchas personas fantásticas y con un corazón de una grandeza infinita…difícil, si no imposible, de cuantificar.

Respecto al asilo, nos prefijamos y encargamos de realizar un proyecto de actividades lúdicas y recreativas concerniente con el tema de los colores. Después de un inicio un poco inconstante, conseguimos establecer algunos momentos organizados durante la jornada, que ahora han entrado en la rutina de los niños y de las maestras. A la programación de actividades educativas para niños de esta edad, no superior a los tres años, normalmente se le da poca importancia y no se realiza nada antes de la escuela primaria. Como hemos participado en el curso de psicología evolutiva durante la universidad trienal y tenemos experiencia en campamentos de verano con niños y adolescentes, hemos intentado ofrecer lo posible de nuestro equipaje de conocimientos. Los niños son espléndidos y tienen una gran capacidad de aprendizaje: ¡es con esto con lo que hemos contado! Y no podremos olvidar sus miradas de satisfacción al final de sus trabajos.

En relación a nuestro trabajo en el colegio Terra Sancta, que incluye las clases desde primero de primaria a segundo de instituto, hemos apoyado a los profesores de Lengua Italiana durante sus lecciones. En particular, nos hemos concentrado en el trabajo de los chicos más grandes con los que intentábamos mantener conversaciones. El conocimiento de este idioma puede representar para los jóvenes palestinos una oportunidad para su futuro en los estudios, en el trabajo y en la vida.

Las horas que hemos pasado en el centro diurno con los ancianos nos han permitido comprender las ganas que tienen de vivir, de hacer y de hablar. A pesar de los problemas físicos y psicológicos aún mantienen la alegría de estar en compañía. La estructura funciona bien pero no debería faltar nunca el empeño de los voluntarios que pueden dar ideas para la realización de actividades nuevas.

Por último, algunas tardes conseguimos con placer pasar un poco de tiempo para dar nuestra aportación en el Hogar Niño Dios, la casa de acogida para niños y adultos con discapacidades físicas y mentales. La asistencia en esta casa, muy bien cuidada, que acoge a 20 personas, consiste en los cuidados y el amor que se realizan en cualquier familia, porque cuando se pasa un tiempo allí, se tiene la percepción de estar en un ambiente familiar.

En todas estas estructuras se necesitan personas útiles y voluntariosas que sepan poner en juego y al servicio de los más necesitados sus propias capacidades, porque cada uno de nosotros tiene siempre algo que donar.

Durante nuestro recorrido, hemos consolidado relaciones de afecto, respeto y gratitud que llevaremos siempre con nosotras y que son la recompensa más importante. Nunca olvidaremos esta experiencia y esta tierra.

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