Hay lugares donde una risa compartida vale mucho más que un simple momento de entretenimiento, y se convierte en un acto de resistencia y de conexión humana. Esto es lo que ocurrió durante la quinta edición del Palestine International Theatre Festival for Children, que del 2 al 8 de octubre llevó el teatro a diversas localidades de la Gobernación de Belén.
Veintiséis espectáculos, tres talleres y cerca de ocho mil espectadores entre niños, familias y ancianos: el festival está organizado por “Al-Harah Theater”, una compañía con sede en Beit Jala y dirigida por Marina Barham. La jornada inaugural reunió a unas cuatro mil personas entre los espectáculos de apertura y “Yalla Yalla”, el carnaval callejero que dio inicio al festival.
En el programa internacional de este año destacó la contribución de Andrea Carabelli y Roberto Abbiati, dos actores italianos del Teatro degli Scarrozzanti, que llevaron a escena el espectáculo “Break a Laugh”; su participación fue posible gracias a la oficina de Pro Terra Sancta en Belén.
“Break a Laugh” se presentó para los niños y sus familias, pero también para los ancianos de la Antonian Charitable Society, respondiendo al compromiso del festival de hacer el teatro accesible a todos los sectores de la comunidad.
En una carta enviada al concluir el festival, la directora de la compañía teatral agradece a Pro Terra Sancta: “En las circunstancias políticas y económicas excepcionalmente difíciles que atraviesa Palestina, esta colaboración ha tenido un significado que no solo abarca el apoyo logístico, sino que representa sobre todo la convicción compartida de que los niños y las comunidades palestinas tienen derecho al arte, a la imaginación, a la risa y al vínculo humano”.
Los actores italianos respondieron recordando las risas compartidas con los niños, con las familias y con los residentes de la Antonian Charitable Society, encuentros que permanecerán con ellos “mucho después del final de las funciones”. Y relatan que, a través del teatro, personas que nunca se han conocido y que tal vez no hablan el mismo idioma, se encuentran riendo juntas. Participar en el festival, escribieron, les recordó por qué aman este trabajo.
Es en esas risas compartidas donde se concreta el sentido de este proyecto: junto a las intervenciones de emergencia, la educación y el cuidado del patrimonio cultural, Pro Terra Sancta trabaja para que entre personas y comunidades florezcan vínculos y nazcan puentes invisibles pero sólidos: entre quienes viven en Tierra Santa y quienes llegan de fuera, entre generaciones diferentes, entre mundos que de otro modo difícilmente se encontrarían.
En una tierra donde las ocasiones de encuentro escasean, crear un espacio así es una gran oportunidad: y el teatro lo consigue con medios mínimos y sin necesidad de traducción.

