“Todos estamos llamados a ser pobres”: las palabras del Papa y las noticias de Damasco, donde los frailes continúan estando al lado de los que sufren por causa de la guerra

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“Todos estamos llamados a ser pobres, a despojarnos de nosotros mismos; y por eso debemos aprender a estar con los pobres, compartir con quien carece de lo necesario, tocar la carne de Cristo.  El cristiano no es quien se llena la boca con los pobres, ¡no! Es quien les encuentra, quien les mira a los ojos, quien les toca. Estoy aquí no para ‘ser noticia’, sino para indicar que éste es el camino cristiano, el que recorrió San Francisco.  San Buenaventura, hablando del despojamiento de San Francisco, escribe: ‘así, quedó desnudo el siervo del Rey altísimo para poder seguir al Señor desnudo en la cruz, a quien tanto amaba’. Y añade que así Francisco se salvó del ‘naufragio del mundo’ (FF 1043)”.

Estas fueron las palabras del Papa Francisco, pronunciadas el 4 de octubre en el encuentro con los pobres asistidos por Cáritas en Asís.  Fuertes palabras de apoyo y estímulo para todos, pero sobretodo para lo que tienen como misión asistir y estar cerca de los pobres día tras día.

Nos llegan noticias desde Siria, donde los frailes de la Custodia  han escogido, no por casualidad, la fecha del nacimiento de San Francisco, el 4 de octubre, para recomenzar la actividad educativa con los niños. Una festividad que, aún entre tanta dificultad, consigue llenar de alegría los corazones. En Siria, al igual que en toda la Tierra Santa, la devoción por San Francisco de Asís existe desde hace casi 800 años. Cuando en 1219, después de la cuarta (y desastrosa) cruzada, San Francisco llegó a la Tierra Santa y logró hablar con el sultán Malek al-Kamel. Y precisamente la naturaleza de este encuentro, del diálogo y de la apertura del uno al otro es una parte fundamental del carisma de quien ha recogido la herencia de Francisco y la vive de manera cotidiana en Siria.

La Custodia está presente aún hoy, al servicio de todos, cristianos y musulmanes, en medio de las grandes dificultades. Los frailes continúan, infatigables, pagando los alquileres de las casas y curando a los enfermos. Sin embargo, en ocasiones esto se convierte en un verdadero reto. Estas son las palabras de uno de los frailes que se encuentran en Damasco “Nos han hablado de una parroquiana que falleció el otro día debido a las altas fiebres que siguieron a una fractura del fémur.  No tenía medicinas en casa y durante varios días nadie pudo encontrarlas. Nosotros nos estamos equipando y hemos comenzado a producir medicinas caseras para hacer frente a las emergencias”.

Para ayudar a los frailes a hacer frente a todas estas necesidades, recordamos la invitación a participar en la recogida de fondos para el proyecto de Emergencia Siria. Hace falta poco para mostrar un gesto concreto de cercanía a estos hermanos, como repitió el Papa Francisco en la homilía pronunciada el 4 de octubre en Asís:

“Nos dirigimos a ti, Francisco, y te pedimos: enséñanos a permanecer ante el Crucifijo, a dejarnos mirar por Él, a dejarnos perdonar, recrear por su amor. (…) Enséñanos a ser ‘instrumentos de paz’, de la paz que tiene su fuente en Dios, la paz que nos ha traído el Señor Jesucristo.

(…) Respetemos a todo ser humano: que cesen los conflictos armados que ensangrientan la tierra, que callen las armas y en todas partes el odio ceda el puesto al amor, la ofensa al perdón y la discordia a la unión. Escuchemos el grito de los que lloran, sufren y mueren por la violencia, el terrorismo y la guerra en la Tierra Santa, tan amada por San Francisco, en Siria, en todo el Oriente Medio, en todo el mundo”.