Las maltas de las obras del Museo Terra Sancta

Restaurar estudiando el original.

Ladrillos y carbón son solo algunos de los elementos utilizados por el equipo de restauradores que se han juntado en Jerusalén para el proyecto de restauración de algunas salas dedicadas a la sección arqueológica del Museo Terra Sancta (de próxima apertura).   

El proyecto se ha articulado en tres campañas de trabajo. Una inicial llevada a cabo en Junio de 2017 y dos operativas, concretadas en Septiembre y Diciembre de 2017 respectivamente.

El equipo, dirigido por Pietro Coronas, se compone por: Cassano Giovanna, Cibin Marta, Perotto Elisa, Racca Alessandro, Ricotta Massimo, Scabin Renato, Marcello Tranchida, Christopher y Caterina Goodhart, la cual promueve la idea de reproducir a mano las maltas originales para restablecer las antiguas salas del Convento de la Flagelación, donde se establecerá el museo.

Para evitar un impacto importante en la restauración, tras una extracción de muestra de malta posteriormente analizada en Roma por Stefano Ridolfi de ARS Mensurae, se han sucedido numerosas muestras para establecer las proporciones de los distintos elementos que componen las maltas. El secreto de la malta, de hecho, ¡es la preparación misma! La fase de consolidación se ha realizado también en profundidad a través de inyecciones de malta hidráulica y resinas.

Como explica el arqueólogo y director del museo, fra Eugenio Alliata, “A la cal se le añaden otros elementos inertes como arena, carbón y barro machacado, que sirven para reforzarla”. Las cantidades y dimensiones de estos elementos (pequeños o grandes) cambian el color y el espesor de la malta y se adaptan a los distintos tipos de salas. El estudio de estos elementos puede ser útil también para datar un espacio. “El barro machacado, por ejemplo, otorga un color rojo a los enlucidos. Lo utilizaban los romanos y no Herodes. Servía normalmente como material hidráulico para las cisternas”, continúa fra Alliata. “Por eso podemos datar las salas de la entrada del futuro museo en el período romano-bizantino”.

“Nuestra actividad tiene la finalidad de ser también formativa”, explica Pietro Coronas (Tesorero de Restauradores Sin Fronteras Italia y Presidente de los Restauradores Sin Fronteras Emergencia Bienes Culturales). En los meses previos, haciendo obras en la antigua cisterna de la entrada, los restauradores han trabajado codo con codo con los maestros locales para compartir sus técnicas de restauración que tienen que ver con el cierre de las juntas (Kohle) y la limpieza de las piedras de los muros de las estructuras antiguas. Este, de hecho, es uno de los objetivos de los proyectos de la Asociación por Terra Sancta y del Museo Terra Santa: valorizar el pasado, los Lugares Santos y la población local que vive y trabaja en estos lugares.  

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